«El nuevo museo incluirá un recorrido conjunto con la cabecera del Circo y la Torre del Pretorio»

Entrevistamos a Mònica Borrell, especialista en arqueología, patrimonio cultural y museología, directora del Museo Nacional de Arqueología de Tarragona y vicepresidenta de la Asociación de Museólogos de Cataluña.

¿Cómo nació tu pasión por el mundo de la arqueología y del patrimonio cultural?

En la clase de historia de 5º de EGB. Una magnífica profesora despertó mi curiosidad por el pasado, haciéndonos recrear con dioramas la vida de los diferentes Homo de la prehistoria utilizando Madelman y enseñándonos a estudiar. Por cierto, como de otras clases de la época, a la mía estaba el libro «Dioses, tumbas y sabios» del Ceram, que leí con pasión.

Los museos catalanes se encuentran en pleno proceso de renovación: viviste el caso del Parque Arqueológico de las Minas de Gavà y, actualmente, el del Museo Arqueológico de Tarragona (MNAT). ¿Hacia dónde se dirige actualmente la museología en Cataluña?

Hace años que la museología ha hecho un giro poniendo al visitante en el centro de su acción. Equipamientos como el del Parque Arqueológico Minas de Gavà son ejemplo de la gestión integral del patrimonio, desde la investigación, la conservación y gestión de colecciones, hasta la presentación y difusión dinámicas y cercanas a la gente. En los últimos años se han potenciado tanto el aspecto tecnológico, del que creo que estamos viendo el arranque, como el social, imprescindible en el contexto en que nos encontramos actualmente. Ciertamente, los últimos años de crisis no han favorecido la cultura y el patrimonio: preservar y difundir lo que somos requiere una inversión que nos hará mejores como sociedad.

El MNAT está viviendo un cambio esperado durante mucho tiempo. ¿Qué sorpresas nos encontraremos en las salas del nuevo museo cuando abra en 2022?

El nuevo museo mantendrá la fisonomía de la plaza del Rey, pero los cambios más importantes los encontraremos en la museografía. La distribución interior se modifica ligeramente para adecuar las necesidades de seguridad y servicio, pero se mantienen elementos emblemáticos como la escalera o la distribución y alturas de las salas. Una de las novedades será la nueva exposición, con un recorrido a la vez cronológico y temático en el que la colección tendrá un papel principal para acercar el papel de Tarraco como capital romana y la vida cotidiana de sus habitantes. La otra novedad será la integración de la visita en un recorrido único conjunto con la cabecera del Circo y la Torre del Pretorio, que comportará un cambio en la presentación y gestión del patrimonio romano de la parte alta de Tarragona.

Y hablando del MNAT, ¿qué pieza de la colección del museo te ha llamado más la atención?

La verdad es que es difícil elegir, pero menciono tres. El Augusto togado del teatro podría ser una, por la excepcionalidad de los testigos todavía de pigmento de la toga y porque proyecta la grandiosidad del teatro. El retrato de la dama desconocida, un retrato mortuorio que permite sentir las mejillas carnosas de una mujer romana. Y por último, un alfiler de hueso decorado en el extremo con un dado. No es una pieza única, pero me llama la atención imaginarme el artesano marcando los puntos y me intriga qué pensaría la mujer en ponérsela.

El patrimonio arqueológico del ager tarraconensis va más allá de la ciudad de Tarragona. ¿Qué puntos del territorio tarraconense deberíamos visitar para conocer el paisaje de época romana?

El patrimonio romano de la ciudad de Tarragona es excepcional, pero es verdad que hay otros elementos de interés en el territorio y que a la vez nos dan una perspectiva diferente. Yo recomendaría la visión desde el mar, sólo la salida en barca en el puerto ya te da una aproximación diferente. La cantera y el cerro del Mèdol, que no es un punto muy elevado pero te da una panorámica del entorno de Tarraco. Y no puedo dejar de recomendar Centcelles en Constantí y la villa de Els Munts en Altafulla, que gestionamos nosotros y que son dos ejemplos muy diferentes de la ocupación y explotación del ager.

La exposición Romanorum Vita llegó a Tarragona durante el Festival Tarraco Viva del año 2011. ¿Qué crees que ha aportado este evento en la ciudad?

Los curiosos y amantes del patrimonio que no somos de Tarragona conocemos muchas veces la ciudad a través de Tarraco Viva. La experiencia de visitar la ciudad y vivir la antigüedad en la calle, con las recreaciones, los espectáculos y el ambiente festivo es única. Estos últimos dos años he descubierto, sin embargo, la Tarraco Viva más calmada e íntima. La que te permite una tarde cualquiera disfrutar escuchando conferencias y monólogos en rincones únicos de la ciudad. Propuestas como la de Tarraco Viva pueden y deben convivir con la gestión de patrimonio de la ciudad y la que hacemos desde las instituciones patrimoniales.

Finalmente, hablamos de futuro. ¿Qué proyectos y exposiciones está trabajando el museo para el año que viene?

Por un lado destacaría los planes de gestión de las colecciones y de investigación del MNAT, más técnicos y no tan visibles de cara al público. Por otro, los planes globales de intervención en las diferentes sedes y yacimientos. Ya hemos hablado del Museo Arqueológico en la plaza del Rey, pero también estamos trabajando en la villa de Els Munts en Altafulla, donde inauguraremos próximamente la adecuación de la zona de los baños. También estamos trabajando en la Necrópolis Paleocristiana y en el teatro romano, en el que se presentó la propuesta de actuaciones conjuntamente con el Ayuntamiento de Tarragona. Se trata de proyectos complejos y de largo recorrido con los que queremos aportar y enriquecer el conocimiento y la divulgación del patrimonio arqueológico romano.

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